lunes, 25 de agosto de 2014

El Acné en los adultos

A menudo leo artículos que hablan de cómo controlar el acné y recomiendan comer tal o cual alimento, y la verdad es que no es tan sencillo sobre todo si se trata de acné en personas adultas. El acné, también conocido como acné común (acne vulgaris), es una enfermedad inflamatoria de la piel que es causada por una infección bacteriana. El acné es una enfermedad de gran impacto psicológico y social, en el que se pueden presentar ansiedad, depresión o aislamiento social, por lo que la tendencia actual es iniciar el tratamiento lo más temprano posible para evitar las cicatrices físicas y psicológicas.



Tipos de acné:
El acné se clasifica de acuerdo al tipo de lesión en no inflamatorio (comedones abiertos y cerrados) y en inflamatorio (pápulas, pústulas, nódulos y quistes); y también de acuerdo a su severidad en leve, moderado o severo dependiendo de la cantidad de lesiones presentes.

Factores agravantes del acné:
El estrés, la sensibilidad de la piel, ciertos medicamentos y las actividades hormonales cíclicas como la menstruación. La investigación científica indica que el aumento de la severidad del acné está significativamente asociado con niveles de aumento del estrés a través del aumento de la producción de hormonas de las glándulas suprarrenales.

Los productos que más favorecerán la aparición del acné son los que tienen una consistencia muy grasa e incluyen aceites de cadena larga.

Como se ha indicado anteriormente, algunos medicamentos pueden provocar acné. Entre ellos se encuentran los esteroides anabólicos, medicamentos antiepilépticos, antituberculosos, litio y los medicamentos que contienen yodo.

No existe ninguna evidencia que relacione la dieta con el acné, a pesar de la creencia popular de que el chocolate o los alimentos grasos pueden empeorarlo.

Razones por las que el acné aparece después de 30 años de edad:
-          A menudo el acné, que se tenía como una etapa de la adolescencia, reaparece más tarde en la edad adulta. No siempre está claro por qué sucede esto, pero es una de las razones de su presencia en los adultos.
-          En las mujeres, el acné vuelve a aparecer durante el embarazo, donde no ha habido actividad durante meses, incluso años.
-          En tercer lugar, el acné puede aparecer en adultos, por primera vez, que nunca lo han tenido antes. Si se presenta este motivo,podría ser más obvio que algo raro está pasando y sería prudente hablar con un dermatólogo o al menos con el médico de cabecera.

Tratamiento del acné:
Todos los queratolíticos (grupo de fármacos que se caracterizan por disolver, total o parcialmente, la capa córnea de la piel) hacen que la piel se descame, y por consiguiente pueden resultar útiles en el tratamiento del acné. Deben ser aplicados sobre todo el área afectada, no sólo sobre los comedones, y es mejor aplicarlos después de limpiar la zona afectada. Durante los primeros meses de uso es probable que la piel enrojezca y moleste ligeramente. Una forma de minimizar el enrojecimiento y el dolor de la piel es comenzar con la preparación de más baja concentración y aplicar la crema queratolítica, loción o gel de forma lenta durante la primera semana de tratamiento. Después se puede probar con aplicaciones diarias o en días alternos durante otra semana, y así ir aumentando la frecuencia de su uso. Tras dos o tres semanas se puede cambiar a un preparado de mayor concentración. Si los efectos irritativos permanecen después de una semana, o si son intensos, se debe suspender la utilización del producto y consultar al médico.

El acné no se debe a mala higiene ni a una frecuencia insuficiente de lavado de la piel. Sin embargo, el lavado regular de la piel con detergentes preferiblemente antibacterianos puede resultar útil ya que desengrasa la piel y reduce el número de bacterias presentes.

Un buen tratamiento asocia medidas generales (eliminación de factores favorecedores, fármacos) y medidas locales (higiene). Aunque la falta de higiene no sea una causa de aparición de acné, ciertos hábitos higiénicos favorecen su regresión o, al menos, evitan su agravamiento:

-          No manipular la piel para tratar de extraer “el barrito”. La presión que se ejerce con los dedos pulgar e índice de una mano, o lo que es peor utilizando dedos de ambas manos para hacer más fuerza, puede provocar la rotura del folículo sebáceo, que contiene gérmenes, pudiendo diseminar la infección provocando dermatitis en zonas vecinas. Por eso, no tiene que extrañar la aparición de pequeñas vesículas llenas de pus (pústulas), que son de temer, pues dejan cicatrices irreversibles.

-          No es aconsejable lavarse la cara muchas veces al día. Una ación detergente superficial si no es suficientemente profunda sobre el folículo pilosebáceo y sí es enérgica y constante, puede tener un efecto negativo, de rebote, sobre la secreción sebácea, favoreciendo la aparición de comedones y agravando las lesiones. El método más eficaz consiste en limpiar la piel del exceso de grasa mediante lavados con agua y un limpiador epidérmico, de dos a tres veces al día Se aconseja la utilización de jabones que no resequen. Si los jabones de baño provocan una sequedad cutánea demasiado intensa, se podrá aconsejar detergentes sin jabón.

-          Las emulsiones limpiadoras o ciertas leches pueden utilizarse, precisando al paciente que hay que eliminar bien la leche mediante una loción tónica o con agua abundante. La aplicación de un producto antiacnéico se hará siempre sobre una piel seca y limpia, unos 20-30 minutos después de su lavado.

-          El empleo de cosméticos debe reducirse teniendo la precaución de elegir productos no comedogénicos, es decir, exentos de aceites.

-          Es importante tener en cuenta que una exposición al sol prolongada durante horas o repetida en días sucesivos tiene el peligro de que la superficie de la piel se engrose por el hecho de acumular queratinas, y que éstas bloqueen los folículos sebáceos y agraven el proceso del acné.

-          La elección del medicamento dependerá del tipo de lesión y la severidad que presente el paciente. Es necesario realizar una historia clínica detallada, determinar el tiempo de evolución, tratamientos previos, antecedentes heredofamiliares y tendencia a desarrollar cicatrices.

Adentrándonos un poco más al campo médico, y sólo coloco esta referencia a modo de conocimiento a la hora de confiar en los tratamientos, una investigación realizada por Jappe (2003) nos da algunos señalamientos cuando se usan antibióticos en el tratamiento del acné:

1. Se deben usar antibióticos sólo si es necesario.
2. Un tratamiento aceptable es 6 meses para tratamientos orales y 3 para la terapia tópica.
3. Cuando es necesario un tratamiento adicional, re-usar el mismo antibiótico (a menos que pierde eficacia).
4. Evite los cambios de protocolos terapéuticos a menos que sea necesario.
5. Evitar el uso concomitante de tratamiento oral y tópico con antibióticos químicamente diferentes.
6. Informar y educar al paciente en relación con las estrategias de cumplimiento y tratamiento.
7. Suspender el tratamiento con antibióticos una vez que se logra el control.

Y les reitero que esto es sólo a modo de conocimiento y que sin dudas el especialista es el más indicado para decir a que medicamento es mejor para cada persona. Debemos tener siempre en cuenta los aspectos que mencionamos acerca de la higiene y otros cuidados que deben acompañar al tratamiento.



Bibliografía:

Gómez , G., Molina, W. (2012). Tratamiento del acné. Revista Médica de Costa Rica y Centroamérica. LXIX (600). Págs. 91-97.

Jappe, U. (2003). Pathological Mechanisms of Acne with Special Emphasis on Propionibacterium acnes and Related Therapy. Acta Derm Venereol. Nº 83. Págs. 241–248.

Saiz, C., Oliva, M. (2013). Acné, atención del farmacéutico. Farmacéuticas comunitarias. Santander. Cantabria. España.



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