Continuando con el tema de la
cocción de los alimentos hoy hablaremos de la cocción del huevo. La importancia
de la adecuada cocción del huevo deriva por un lado en facilitar la digestión
de sus proteínas, liberación de algunas vitaminas y minerales, y por otra, la
eliminación de posibles microorganismos contaminantes que ocasionan enfermedades.
Una de las enfermedades transmitidas
por los alimentos de origen aviar y sus derivados en la Salmonella, que es una de las causas más importantes de
gastroenteritis en seres humanos. Los huevos se pueden contaminar por
transmisión vertical (transovárica), durante la postura o durante la
manipulación o el almacenamiento. La infección en el hombre se adquiere por
consumo de pollo, huevo crudo o parcialmente cocido, o alimentos preparados con
éstos.
La Salmonella causa un amplio
número de manifestaciones clínicas en los seres humanos como son fiebres entéricas,
gastroenteritis, bacteriemia, infecciones localizadas, y estado de portador crónico.
La cocción de los huevos es uno
de los factores importantes en la prevención de la Salmonella, a continuación
les presento un cuadro orientativo:
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Método de cocción
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Supervivencia de la Salmonella (%)
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Hervido durante 4 minutos
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11%
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Fritura con yema líquida
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75%
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Fritura con yema dura
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0%
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Revueltos a 73ºC
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20%
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Revueltos a 83ºC
|
0%
|
Fuente: Rey y Silvestre
(2001)
Si bien el cuadro no menciona
cosas como cuanto se deben cocer los huevos cocidos ni a que temperatura, acudo
a una recomendación que hace la IFBB, de cocerlos a una temperatura media por
12 minutos si son pequeños, 14 medianos y 15 si son grandes, ello para evitar
que se revienten si se cocinan a una temperatura alta.
A continuación algunos consejos
para la manipulación y el consumo de los huevos:
Conservación adecuada: Los huevos deben conservarse siempre entre 7
y 15ºC. En épocas en las cuales la temperatura es mayor es recomendable
colocarlos en la puerta de la nevera.
Lavado de la cáscara: La cáscara de los huevos está cubierta por
una película, que actúa de barrera protectora, por lo cual se aconseja no
lavarlos, si se desean lavar debe hacerse en el momento antes de consumirlos.
Lo aconsejable es consumir sólo aquellos que estén con su cáscara bien limpia
(sin materia fecal) y no rota. Se pueden cepillar antes de guardar y a la hora
de prepararlos y consumirlos, no cascarlos en el mismo recipiente que se
prepara la comida.
En huevos cocidos: Al corte vertical, la yema debe estar lo más
centrada posible, cuanto más de lado este menos fresco será.
En huevos crudos: Al sumergirlo en agua, si el huevo debe ir hacia
el fondo del recipiente para que se considere fresco. Al cascarlo el huevo no
se considera fresco cuando su clara es muy fluida, muy líquida y su yema está
aplastada o es poco consistente. A menudo en el huevo pueden aparecer manchas a
modo de puntos rojos o nubes blanquecinas. Ninguna de estas manchas altera ni
el sabor ni la calidad ni el valor nutricional del huevo.
Cocinar a temperatura suficiente, la Salmonella es una bacteria que
no resiste altas temperaturas, un valor de 70 °C en todo el alimento va a
garantizar su eliminación.
No se deben consumir los huevos
crudos, es un error que algunos hemos intentado, yo lo hice en algún tiempo, películas como Rocky y documentales de culturismo nos tientan a consumirlos de esa forma; yo no sabía que estaba perdiendo un buen porcentaje de la proteína del huevo y aparte me
enteré de la existencia de la Salmonelosis cuando me dio un principio de esta enfermedad (según
el médico) que no pasó a males mayores y sólo me duró unos pocos días. En próximas
entregas hablaremos de más alimentos, su forma de cocción y otros interesantes
temas.
Bibliografía:
Lax, A., Barrow P., Jones P., Wallis T. (1995).
Current perspectives in salmonellosis. Br Vet J; 151: 351-377.
Rey A, Silvestre A. (2001) Comer
sin riesgos 2. Buenos Aires: Hemisferio Sur SA.
Sayar, R. Nutrientes del huevo,
composición química, buenas prácticas. Centro de Información Nutricional. Disponible
en:
Consultado: 25/07/2014.
Uribe, C., Suarez, M. (2006). Salmonelosis
no tifoidea y su transmisión a través de alimentos de origen aviar. Colombia
Médica. Vol 37, Nº 2.
Imagen: http://ecofenomenos.wordpress.com/

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